
El Lexus LF A supuso la introducción de la marca en un segmento que nunca había explorado, el de los superdeportivos de calle, en una sabia maniobra por ganar imagen de marca, exclusividad y conseguir un buen escaparate para su capacidad tecnológica, dejando un poco a un lado uno de los objetivos más importantes para toda empresa: conseguir beneficios con él. Tan sólo se producirán 500 unidades para todo el mundo a un precio desorbitado, pero la demanda ha superado con creces las mejores expectativas de la marca...
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